jueves, 17 de julio de 2014

Cifras espeluznantes



La desigualdad social no procede de una voluntad divina, su origen es el resultado de la propiedad privada y de los abusos de aquellos que se apropian para sí de la riqueza del mundo y de los beneficios privados que derivan de esa apropiación.
Jean Jacques Rousseau


Muchas veces, las comparaciones suelen ser odiosas, despiertan un malestar o una especie de “acidez” estomacal y comienzan a salir de las cuevas aquellos nacionalistas –o acomodados- defendiendo a capa y espada  y justificando las medidas de un gobierno que busca que las diferencias sociales sean claras y totalmente destacadas.

No voy a entrar en el debate si un medio u otro están a favor de un gobierno, si un Grupo es dueño de la “información” y la usa a su conveniencia o si el otro, fiel a sus ideologías donde su único afán es llenar de adjetivos calificativos al “gobierno de turno”. Para esto hay otros, aquellos que se dedican a utilizar el micrófono para mostrar la tapa de un medio y realizar un “bello discurso utilizando el benevolente derecho a réplica”. La política se ha convertido en el arte de objetar lo que otros dicen de “mí”.    

Comenzamos a entrar en ese mundillo, en eso que hiere nuestro orgullo de haber nacido en un determinado territorio y ver cómo un par de “inservibles” destruyen lo que pertenece a cada uno de nosotros.

Que una República gaste más de 930 mil dólares (687 mil euros) de la Administración Federal para gastos de propaganda ya no es inaudito, tampoco fuera de lo común… lo que sí es sorprendente es que, una vez más, a todos nos de absolutamente igual. Que un señor, “alumno” de su Presidenta asigne ese dinero para agitar la bandera de su partido político y que cientos de miles de personas se congreguen en una plaza sosteniendo estas barbaridades como medidas ejemplares es insólito, patético y hasta una “tomadura de pelo”… Pero claro, qué se puede esperar cuando un vice-presidente podría ser acusado por corrupción y aún así, la honorable y bien discípula de Eva Perón, le deja el mando de Presidente de la República Argentina en su ausencia. ¿Se puede esperar algo más?

Sí, se puede…
Por ejemplo que la Representante de todos y todas –como a ella le gusta decir- firme y selle estas aberraciones para una propaganda política cuando una familia de clase social “media” (sus amados obreros y muchachos) tenga un suelo base de 324 euros y apretando el cinturón, una familia normal tenga de gastos 540 euros.

Pero no pasa nada…
Argentina sigue andando. Más pobres. Menos educación. Hospitales sin los abastecimientos necesarios. Una seguridad sólo para la riqueza. Una tierra de algunos. Una Argentina que no aprende, no comprende y sobre todo, que una y otra vez, coloca en el poder a analfabetos sociales, a salvajes que ven “dinero” y se les abren los ojos como cuando un niño desea una golosina.

Actuales son aquellas palabras de Montesquieu: “La libertad política depende de la separación de los poderes…”

Aquella Madre Patria, la que se miraba con tanto orgullo y se aspiraba a ser como ella. Una España donde comienzan a vislumbrarse clases sociales cada vez más dicotómicas. Unos ricos marcados por una ideología y unos pobres, aquellos que apelan hoy, a la caridad humana.  

Qué se puede esperar de una Madre Patria cuando uno, casado con sangre Real, aquella que lleva su Nación por sus venas “opta” por “cubrir” los supuestos delitos de corrupción. Qué más se puede esperar cuando un Jefe de Gobierno no es capaz de escuchar el llamamiento de un pueblo para que la justicia sea igualitaria… Acaso, ¿se puede esperar algo más?

Sí, se puede…  
Una España que intenta mirar a su alrededor. Una España que tiene un sueldo base 645 euros frente a una Alemania cuyo sueldo medio es de 1.217 euros ó a una Francia donde los profesionales comienzan a trabajar con 1.400 euros con jornadas laborales de 35 horas, con subsidios familiares para todos los residentes en Francia con uno o más hijos, con primas por nacimientos y adopción, con subsidios para hijos minusválidos…

Se puede esperar una España que otorga a la Iglesia más de 7 millones de euros anuales a estrellas que se reúnen y, entre el incienso y los mantones de color púrpura, elaboran y debaten teorías sobre el “amor”, la “educación”, los “hijos”, lo que es o no es “permisivo”. Lo que deberían hacer estos “señores” es limpiar su nombre, su marca, su imagen. Qué pasen la aspiradora en su alfombra, más de uno caerá, más de uno debería ser juzgado, ya no con la mano divina, esta vez, con la mano del hombre: con la justicia igualitaria.

Se puede esperar mucho más…
Aprender de aquellos países donde se pone el ojo en lo social, se discute por una ley de educación que tenga futuro, que construya grandes pensadores, que sean bilingües o trilingües. Un país, como Reino Unido donde una pareja gay rellena una solicitud para adopción, donde el Estado evalúa a la familia –si, a la familia- y en menos de 90 días ambos (ellos dos o ellas dos) reciben a su hijo. Un País donde los derechos y deberes de los ciudadanos son claros y no hace falta recordarlos en cada fecha patria. Un País donde la política es antónimo de corrupción y  sobornos.   

Se puede comparar por ejemplo una pequeña República como es Uruguay, donde en 2013 pudo crecer económicamente y sacar a más de 30.000 familias de la pobreza. Simplemente porque los partidos políticos han acentuado sus deberes en la esencia, en lo que el pueblo les ha confiado.  

Parece ser que queda mucho por construir pero sobre todo, darnos cuenta que lo que tenemos allí, en la Casa Rosada y en el Palacio de Moncloa son personajes que deben rendir cuenta a cada uno de nosotros. Que no valen los discursos u oratorias con palabras rimbombantes que vale la verdad, el decir y el hacer: nada más.

Queda mucho por entender, sí, pero comparemos, tenemos la capacidad de pensar –al menos la tenemos-, de discernir y vale más un futuro que un sueldo extra.

Caso contrario, así estamos.
Un país que mira hacia la lejanía. Queriendo imitar a su querida Europa. Llamándonos hijos de inmigrantes, con derechos en otros sitios. Dándonos el lujo de reprochar políticas económicas y sociales de países vecinos, creyéndonos poseedores de una “verdad” que no hay más que mirarla en el día a día. Un País que tolera que en el Poder Ejecutivo se encuentre un señor acusado como “presunto corrupto”. A lo mejor, en otras circunstancias, al día siguiente tendría que haber presentado su dimisión y explicar al pueblo por qué entrega el cargo concedido.

Nos quedamos en la historia.
En aquella potencia que salía a conquistar tierras lejanas. En un País con grandes imperios y sueldos que permitían el placer de vivir “en playas paradisíacas”, en dar el privilegio a que unos puedan estudiar y pertenecer a una elite y otros, sólo realizar cursos. Un País que queda inerte a las medidas económicas dictadas por unos pocos, medias que atañen a todos. Un País que permite que aquél, que debe garantizar la Corona, mientras su herencia nacional se hunde por la crisis, se encuentre tan relajadamente cazando elefantes.   

Un País que permite que se debata aún más y más la ley del aborto (porque compensa a unos pocos) y permite que existan familias que no tienen para darle de comer a sus hijos… Un País que pertenece a la Comunidad Europea.


Es verdad, las comparaciones son tremendamente odiosas, aplastantes y políticamente incorrectas pero algo hay en ellas, despiertan un sentido, un afán. Sino, los reyes de la antigüedad, no hubiesen deseado ser los mejores frente a otros.  

lunes, 14 de julio de 2014

¡Sin duda alguna Alemania es y seguirá siendo la Primera Potencia indiscutible!

Ángela y sus medidas económicas, Ángela y sus medias políticas. ¡Europa a sus pies! Una Reina sin Corona, unos súbditos sin realeza, tan sólo una Republica consistente. 

Alemania tiene lo que ningún país (excepto Inglaterra) posee: eficiencia político-económica, calidad representativa, liderazgo en cada sector. Educación indiscutible, profesionalidad en sus empleados, sueldos acorde a las necesidades primarias de cada familia…


Ángela: Europa te hace la Reverencia… (Excepto Inglaterra – Una Reina no necesita disculparse) simplemente porque te has focalizado en que Alemania sea eso: un País con verdaderos “monstruos de la política”.

Latinoamérica debería mirar para este lado, comenzar -como símbolo de bienvenida- a realizarle una inclinación con la cabeza… y permitirle a la Señora que cruce el charco e imparta conferencias ajustadas a los niveles de aquellos que han sido colocados en puestos de responsabilidad…

A lo mejor, el que sean hoy Campeones Mundiales, nos impulsa a “aprender” de un país que tiene una Líder, un pueblo que responde y que no tolera ni permite el más mínimo error (y esto no es hablar de tolerancia, simplemente de política) 

Quizá, aquellos que en Latinoamérica asumen “puestos políticos” se den cuenta que estar en el Trono es sinónimo de “defender una nación y al más mínimo error sea motivo para dimitir o ser juzgado ante la Justicia: igual que cualquier ciudadano: sin privilegios…


Llegará un día donde aquellos países gobernados por señores bananas y señoras de “Make Up”, alabados o ensalzados por monos, se den cuenta que la ignorancia no hace más que hundirlo en su mismo excremento. Llegará un día en el que los políticos se pongan a trabajar y dejen de “twittear” para ver quién tiene más seguidores en sus redes sociales… llegará (a lo mejor) el día en que el ciudadano de a pié, no se deje engañar que medite y piense en un futuro, donde no le tiemble el pulso en pedir explicaciones si ven fallos y, sobre todo, cuando se trata del dinero de todos… Aunque, un dinero extra a veces, es más tentador…

Llegará el día en que un país normal, como aquél el de Ángela –sí señor, aunque duela y moleste, aunque sea un grano justo al lado del ano- las explicaciones haya que darlas ante todos los ciudadanos. Donde la corrupción sea condenada o donde los pagos en negro sean procesados… Donde aquél, que siendo hijo de, amigo de, sobrino de, yerno de, esposa de… tenga que sentarse en un banquillo como cualquier ciudadano a dar las explicaciones necesarias, que sea juzgado y condenado, sin méritos, sin tributos… porque hasta el momento, seguimos siendo los mismos de siempre: criticar pero tolerar…

Llegará el día donde decidamos quién gobierna y si no ha sido elegido ó elegida (porque da igual el género) NO se te permita leer un discurso que te han redactado para la prensa. Qué no se te de el derecho a decidir porque tampoco el pueblo tuve el derecho a posicionarte donde estás.
Llegará el día donde la política sea una ciencia. Al igual que la medicina, donde un médico debe especializarse y el más mínimo fallo humano provocaría la muerte… Donde un periodista con años de carrera, documentado (y no hijo de “alguien”, famoso por haber salido con “alguien”) sabe que tiene en su poder información y debe proceder con suspicacia e inteligencia … Ese será el día: donde un Político tenga que pasar por exámenes, pruebas, realizar sus propios discursos, hablar y defender, no leer…

Esperemos –así como Ángela Merkel lo ha conseguido- que aquellos pueblos: los que le hacen amén a su Reina Alemana y Latinoamérica: los que asienten que sus gobernantes destruyan –por ideologías y mediocridades del trono- políticas sociales, derechos ciudadanos, aprendamos a elegir. Porque de nada sirve ser de derecha, de izquierda, de centro, de arriba o de abajo si no somos capaces de ver más allá de los pelos de nuestro ombligo: y no hay peor cosa que observar o escuchar a otros “imbéciles” que repiten u opinan sin salir de una burbuja patética… Aunque parece ser, que a la hora de la verdad, los tópicos que más encantan, enamoran y apasionan son: “El aborto es asesinato” “La homosexualidad es enfermedad o denigración humana” “El Papa condena” “La iglesia pide…” y más de lo mismo… Siempre nos metemos en la vida del otro pero cuando se trata de pensar, decidir y velar por los intereses de todos: ahí queda… a la deriva de un mediocre o de una malhumorada.

Llegará el día en que –así, como nos ponemos la camiseta para vivir la pasión del fútbol- nos despertemos, pidamos explicaciones y seamos quiénes tengamos la última palabra…

viernes, 16 de mayo de 2014

Aquél pacto...

Lo sé, romper aquél pacto ha sido y es, lo mejor para los dos. Por más que prometas una y otra vez, aunque llores, sabiendo que mi alma se retuerce de dolor, no puedo ni debo decirte: ¡está bien, comencemos de cero!

He podido palpar la felicidad, amar y sentir que la vida me regalaba, día a día, pétalos húmedos que se asentaban en mi alma, fui capaz de respirar un oxigeno que sólo aquél que está enamorado puede entender, cuando tus labios empapaban los míos no había tiempo, no existían las preocupaciones, sólo tú y yo.

Aquella tarde, paseando cerca del río, me miraste; vislumbré tu alma y me dijiste: “hagamos un pacto: tú y yo… siempre. La felicidad todos los días se amaza y frota, ese es el secreto de nuestras vivencias, no habrá fin para nuestros corazones…”

Dejé todo, estaba completamente segura que el amor era eso… partir contigo. Estar junto a ti, compartir hasta el mismo aire. Dejar atrás mis inquietudes para unirme a las tuyas. Sólo quedarme con aquellos amigos que aceptan mi nueva “etapa” y los que no, esos… atrás quedarán.

Me sentí renovada, como una adolescente en cuerpo de mujer… Nunca había experimentado el amor, mucho había leído y escuchado pero jamás fui merecedora de él… hasta ese momento: inexplicable.

No dudé, ni tan solo vacilé, quise continuar con el pacto… seguirte hasta el fin del mundo y si es necesario, hasta el fin de los tiempos. Encontré la conexión justa entre el amor, la felicidad y mi propia alma… al menos, así lo sentía.

Aquella noche, era la ideal para darte la mejor sorpresa: ya ¡un año! donde juntos dijimos sí, continuemos con nuestras vivencias, amasemos la felicidad. Era la noche perfecta. Iluminada por las velas que tanto nos gustaban: velas rojas. No sabía cómo empezar. Si decirte: cuánto te amaba, lo feliz que era o directamente: seremos padres…

Al final, me quedo con las palabras en aquél parque… ese fue el único día que me mostraste realmente tu alma. Lo demás, creo que ha sido parte de algo que no te culpo, que es ajeno a tu cuerpo… Porque sé y estoy segura, que en tu corazón aún sientes algo por mí…

Esa noche, no sé que pasó… llegaste –aunque dices que no lo recuerdas- con miles de preocupaciones… tiraste las velas dándoles patadas y cuando te acercaste a mí, así sin más, sacaste de ti lo más miserable que puede tener un hombre: ponerme la mano encima.

Por más que lo intente olvidar se me hace difícil, no lloro por ti, lloro por mí… porque fui capaz de dejar todo, no me importó romper lazos de amistad, olvidarme de mi familia, de renunciar a mí, por aceptarte a ti… No lloro por ese hombre que me dijo que me cuidaría, amaría y me mostraría la felicidad personificada sino por aquél niño que estaba conmigo y que así, sin más, esa noche se apagó como las llamas de las velas que destrozaste.

Lo sé, perdonar es difícil y olvidar es complicado… Por eso decidí romper aquél pacto. Intento perdonarte, aunque me cueste pero lo hago porque no puedo decir que no te amo.

Al final, el amor no es como yo creía. Tampoco como lo había leído. De todas formas, por más que tuve que reconstruirme, aprendí que la felicidad sí es con el otro pero nace en mí… tenías razón, hay que amasarla.

Años han pasado… aquél río, esas tardes… aún no te he olvidado pero sí te he perdonado. Pero ya nada es como antes… porque el pacto se ha roto.

Quizá, sólo quizás, algún día nos volvamos a encontrar… no quiero tu perdón, tampoco tu abrazo, simplemente observar que en tu mirada está proyectada tu alma.


Fin

martes, 1 de abril de 2014

El Perdón: acto humano motivado por la valentía

No es de sabios ni de eruditos darse cuenta que la palabra perdón conlleva a un estado anímico puro y estable. Tampoco es de inteligentes ni de cultos experimentar cuál es la acción que nace cuando se pide perdón y cuál es la reacción al recibir el perdón.

Sumergidos en un mundo lleno de frases construidas, lenguajes adaptados, palabras que emergen porque simplemente quedan bien; nos acomodamos en un espacio de confort; transformamos las relaciones humanas en necesidades personales como si de un muñeco se tratase. Las adecuamos, manipulamos, falseamos y descartamos.

Nos movemos por códigos, algunos políticamente correctos (polite), otros, un tanto especiales (rude) donde se disparan mensajes sin darse cuenta que los sentimientos no contienen una barra protectora. Parece ser que aquellos, los “políticamente correctos” son capaces de perforar en lo más recóndito del “otro” donde el orgasmo y el placer esta vez, son manifestados por el lenguaje: herir y quedarse a gusto, de eso se trata.
Por otro lado, aquellos que están acostumbrados a afrontar la vida sin límites, donde no interesa si los códigos o el respecto suelen ser aprendidos desde la infancia; envían de manera directa y sin atajo el peor de los mensajes… Atacan sin consideración. Sin importar que frente a él hay uno de su misma especie. Aquí, el único objetivo es lanzar todo lo que nace de las entrañas, sin utilizar sinónimos o eufemismos. Eliminar, aplastar y matar los sentimientos de la otra persona, de eso se trata.

Así somos los seres humanos. Aunque también es cierto que hay muchos que son un tanto grises… Aquellos que, de manera pacífica, analítica, subjetiva, intentan concensuar y llegar a un punto de equilibrio. Estos, que a mi entender, son capaces de empatizar para inyectar un antídoto de verdad (construida) y algo de paz (necesitada).

Todo es fácil: insultar, mostrar el descontento, convertirse en “justiciero” a través del uso de la palabra, posicionarse en un bando o en otro… absolutamente todo es fácil, porque nace desde las vísceras, comienza a remontar y es esparcido utilizando un lenguaje correcto, moderado o grotesco.

¿Qué pasa luego? ¿Qué sucede cuando el cuerpo comienza a recomponerse de ese estado “visceral”? ¿Cuándo nos observamos en la más absoluta desnudez de nuestra intimidad?
¿Soy capaz (como todo ser humano) de analizar mi comportamiento y re-capitular cada escena interpretada?
¿Me doy cuenta que por mis miedos pongo escudos y para justificarme actúo como animal salvaje? 
¿Observo que detrás de esas palabras mal sonantes había simplemente un vacío que deseaba llenar?
¿Soy capaz –al menos a mí mismo- de reconocer que la ira, la rabia y la repugnancia fueron suficientes para actuar como he procedido?
¿Me doy cuenta que arrastro con todo y a todos, sin importar que algunos intentan que mi evaluación sea algo objetiva? 

La acción más cálida, constructiva, sentimental y sobre todo humana: la valentía de enfrentarse a lo dicho y pedir perdón. Un acto en el cual no hay frases hechas ni eufemismos para manifestar –desde lo más puro- el arrepentimiento.

Respirar profundo, con la sinceridad que florece del corazón y exclamar un perdón contundente… Porque no será más persona quien actúe primero y practique el acto de pedir perdón, sino quien realmente lo sienta desde el alma y lo ponga en práctica.  

Un perdón que emana y se manifiesta, una palabra que ilumina la mirada y llena de energía positiva el corazón. Aquél que asume la valentía de pedir perdón y quien es capaz de recibirlo, fundido en un abrazo que conecta y reacciona, son seres que asumen una equivocación y, a través de la madurez y la estabilidad emocional, recapacitan y vuelven al ciclo vital de todo ser humano: la comunicación.

Porque somos de materia débil,  con arranques y misterios propios de todo ser humano, porque aprendemos a medida que avanzamos, que cultivamos y que nos mojamos… Porque tenemos el don de la palabra y el carisma de querer… Por ello estamos especialmente capacitados para darnos cuenta que “meter la pata”, “pisar el palito”, “meter la gamba”, “irse de boca”, “tener un mal día” siempre tiene solución; siempre.

Jamás es tarde para re-valorar lo que hacemos. Sólo la muerte nos lleva a lamentaciones y nos deja con deudas impagas. Por eso, debemos utilizar la inteligencia, la valentía, la sensatez y aprender, una y mil veces a pedir perdón.

No afecta quién tome la iniciativa… lo que importa es construir.



viernes, 14 de marzo de 2014

El valor de lo pequeño

Camino entre la muchedumbre, me detengo, miro cada gesto, cada movimiento, a veces, alguien se apiada y me observa; proyecta su mirada sobre la mía y mi alma intenta conectar con este mundo…

A veces, alguien es capaz de extender su mano y hacer un mero acercamiento sobre la mía, rozar piel con  piel… pero entiendo que es algo inadecuado.

Llega el frío y el silencio. Una noche solitaria y llena de recuerdos; lo único que me ayuda a respirar e impulsarme al nuevo amanecer… Hoy, sentado en este pedazo de cartón, intentando cubrirme del frío y de la brisa, poder cerrar los ojos y que el mañana, ese día que en horas llegará, me brinde la oportunidad de pertenecer a él y no de ser un simple mendigo; una persona que ayer, por suerte o por victoria tuvo oportunidades, risas, miradas y felicidad… Todo eso se ha desvanecido… el sistema, el mundo, la política, la crisis o yo mismo me han dejado en esto: una persona que sólo emite pena y recibe monedas o trozos de pan para saciar el estómago. Una persona sin alma, porque ella ha decidido abandonarlo, no pertenecer a ese presente, no desea penas ni lástima alguna. Sólo queda este cuerpo, rajado por el tiempo, lleno de fatigas por falta de proteínas, consumido por el alcohol; vicio que ayuda a olvidar…

Me marea tanta gente. Pero continúo…  Mis horas son diferentes a las tuyas, no tengo miedo a cerrar los ojos y decir adiós, nadie sentirá mi ausencia, quizá, pero quizás, alguna abuela que me baja todas las mañanas un vaso de leche caliente, o el dueño del bar de la esquina que me permite entrar a su baño… o a lo mejor, aquél niño del edificio de enfrente que me saluda todas las noches antes de irse a dormir…

No tengo miedo a decirlo, son un vagabundo, una especie de humano en situación límite, una persona que daría lo que no tiene por sentir un verdadero abrazo, aquellos que seguro tú, recibes todos los días. Sería la persona más feliz con tan solo una mirada y un te quiero, una sonrisa de esas que salen de las profundidades de todo ser humano…

Antes, no era conciente del apretón de una mano, el calor que sale de ella… hoy, junto las mías y ensayo cómo sería si viniese alguien y me daría un “apretón”.

Las noches son largas, suelen ser sinceras, frágiles y muy amargas…. Pasan jóvenes sonriendo a carcajadas, saltando y cantando, caminan parejas, enamorados y construyendo un futuro juntos… nadie me ve, no son capaces de girar su rostro y observarme, aquí estoy, sentado en este rincón. Con mis pantalones sucios, destrozados por el tiempo, mi chaqueta donada por una bella y amable anciana que me dijo: -¡cuídala mucho que era de mi marido!,  mi pelo largo, duro, descuidado, un rostro apagado, asfixiado y una mirada sin alma…

No pretendo dar lástima. No quiero ni deseo juzgar. No eres responsable de mí día a día. No es mi intención sacarte una lágrima. Ni hacer de este escrito una imagen de cómo soy.

Simplemente, escribo porque deseo, anhelo, pido a gritos que mi alma regrese… para eso, sólo basta una mirada, un abrazo, una sonrisa.




P/D: Ojalá, seamos capaces de ver más allá de nuestro universo.





domingo, 9 de marzo de 2014

Jamás te apagarás

Te dicen de pequeño que el simple hecho de irte, de desaparecer –así, sin decir adiós- es porque aquella estrella que potencia su luz en el firmamento necesitaba de tu energía…

Te dicen que por las prisas de la maleta y el no saber qué llevar, se olvidó –o mejor dicho- no pudo darte el beso de despedida…

Te dicen que algún día –cuando seas grande- entenderás y comprenderás, pero que si extrañas y sientes su ausencia; mires al cielo y tan sólo hables con tan infinita distancia… aunque cierres un ojo y simules poder tocarla con la puntita del dedo…

Te dicen y repiten que Dios se lleva a los mejores para estar junto a él… que así propagan su sabiduría, amor y sobre todo su calidez…

Los años, las arrugas, los fracasos, las amistades, las lágrimas, los desafíos, las risas, los dolores y el aprendizaje de la misma vida afirman que,  aquello que te habían dicho no es del todo erróneo…

Muchas veces salgo por las noches y vuelvo a cerrar un ojo e intentar contactar con la estrella que más brilla…

Muchas veces, cuando cierro los ojos, quedo a expensas que te acerques y me digas algo susurrando al oído… o que en mis sueños me conduzcas a recuerdos y emociones que se hacen presente en mi inconsciente.
    
Muchas veces, cuando mi mente lo decide y mi alma necesita distanciarse de la monotonía, me siento espectador de mi propia película, soy cámara, guionista, actor y editor… momentos únicos, irrepetibles, etapas en las que estás presente y fuiste semilla de muchísimos frutos…

Otras veces, cuando el silencio se transforma en vacío y en un dolor inexplicable, cuando fluyen lágrimas inevitables, preguntas y más preguntas; cuando la angustia, el miedo y sobre todo, el echarte de menos irrumpen el día a día, cuestiono a la naturaleza, a lo infinito, al Dios, al más allá… y todo se desvanece… porque intuyo que por necesidad, por turbación, por tradición nos aferramos a lo desconocido…

Pero déjame decirte que:

Mientras tenga conciencia de quién soy; estarás no en una estrella ni en un rezo, en una foto o en una petición; sino en mi propia mente y en mis recuerdos…

Mientras pueda escribir, emocionarme con mis palabras, leer y acercarme a valores compartidos, seremos autores y lectores… seremos seres encontrados por una misma pasión... 

Mientras duerma, descanse y guíe a mis sueños, aparecerás y viviremos el pasado en un presente continuo… te contaré mis problemas y me aconsejarás como tantas y tantas veces… 


Mientras yo esté vivo… ¡tú no te irás!

lunes, 30 de diciembre de 2013

¡2014, Verás que sí, allí estaré!

Historias similares, semejantes, afines…  Allí, allá, aquí… Nos toca decir adiós al 2013. Quizás hoy, tal vez mañana, en algún rincón, acostado en la cama, sentado en el sofá, con música en los oídos, contemplando el arte o la naturaleza; el recuerdo nos invada y el llanto comience a brotar desde dentro… Una lágrima que, en su análisis más puntilloso, trasmite felicidad fugaz, transitoria, pasajera… Una lágrima que justifica lo bueno y lo malo, lo realizado, alcanzado, lo no logrado… lo fracasado.

Historias similares, semejantes, afines… Allí, allá, aquí… el tiempo es el dueño… Lo importante: hacer, actuar y vivir. Que el año entrante sea etapa de vibración, de sueños y sobre todo, de altruismo.   
     

Adiós 2013.

Para algunos una fecha marcada por la llegada de un nuevo retoño que comienza con el llanto, la primera sonrisa, la primera palabra… Para otros, despedida de aquellos que se han marchado para siempre; aquellos que tan sólo viven en el recuerdo, la nostalgia y en los sueños…

Llanto.

Fueron tantos… fueron muchos… probablemente seguirán siendo. Ambiguo y enigmático, presente estás en las alegrías, en la felicidad, en el dolor y la tristeza… Presente has estado en sociedad, en la soledad y sabes refugiarte allí, donde nadie más que yo soy partícipe, actor, responsable y… culpable.

Felicidad.

Dulce, tierna, apetecible, a veces momentánea, otras duradera, contagiosa, servicial, justa e injusta… Tienes un sabor a eternidad, te quedas plasmada en fotografías y recuerdos. Eres capaz de reflejarte en miradas, abrazos y gestos… Caminaste junto a mí, llegaste en momentos oportunos, has experimentado tu rostro en mi mirada, tus señas en mi sonrisa; te has hecho cuerpo de con mi esqueleto y alma con mis ojos…

Recuerdos.

Amasijo de melancolía, nostalgia, tristeza, felicidad… Ingredientes mezclados en su justa medida. Receta personal. Inventada. Tiempo oportuno de cosechar lo sembrado, de posicionarse frente a uno mismo. De saber lo que deberíamos haber hecho y lo que realmente hicimos… lo que no hicimos y deberíamos haber hecho…
Momento no de reproches ni de culpabilidad sino de cambios y compromisos.

Tiempo.

Comienzas, continuas y vuelves a empezar. Eres protagonista, espectador del ayer, hoy y del mañana. Eres testigo de muchos que sufren hambre, guerras, persecuciones…  Nace un nuevo día; el sol entrega su energía y vitalidad a millones de seres que hoy están y que mañana, no estarán… Aparece la noche que en su silencio y paz, acaricia el alma de miles de seres desparramados por el mundo. Y ahí estás, marcando el ritmo, viendo como aparecemos, caminamos, nos despedimos, fracasamos, triunfamos y nos dicen adiós…

Guerra.

Nadie puede ser indiferente a ello. No hay expresión humana para catalogar semejante crueldad y salvajismo. Niños, mujeres y hombres víctimas de ideologías políticas. Vidas apagadas en el anonimato, familias quebradas por algunos que deciden quién tiene el derecho a vivir y quien no. Personas donde sus derechos ya han sido derramados junto a su sangre…

2014. El tiempo lo decide.

El libro comienza nuevamente. Quizás el anterior no lo he podido finalizar, quedó marcado en algún capítulo o página… Soy autor, lector, personaje, mi propio destino. Puedo ser protagonista de otras historias. Entremezclar, interponer y hasta intercambiar…  A veces lloro porque tú lloras, puedo sentir, al colocar mi mano en tu pecho, esa tristeza que te ahoga… Otras tantas elevo la mirada al cielo, sonrío con fervor porque me trasmites felicidad permanente… Tantas veces quisiera ser participe de opiniones y decisiones políticas, a lo mejor aquí no entiendo pero simplemente preguntar: qué derecho tienen a matar, a exterminar pueblos por ideologías…

El 2014 será un año marcado por el compromiso, ¡lo sé!;  responsabilidad de ayudar al otro, inmiscuirse en proyectos que hagan al bien común.
El 2014 también será un año donde la solidaridad sea no sólo palabra sino acción…

Será un año, donde te mire a los ojos y tu alma pueda expresar la felicidad; felicidad momentánea o pasajera… pero seguro juntos la transformaremos en duradera y eterna.

¡FELIZ 2014!


jueves, 26 de diciembre de 2013

Cuando se apaga la luz…

Dedicado a todas aquellas personas que en estos días desearían poder reescribir la historia…. Aquellas personas que han perdido a un ser amado.

No puedo… avanzo y las piernas ya no responden, me pesa el cuerpo, me consumo por fuera… es tan grande el vacío, tan profundo y doloroso que hasta me impide respirar… aprieta mis pulmones, me agacho en los rincones y necesito llorar, traerte a mi memoria y enfadarme con la vida…  

Cómo has podido abandonarme así, sin más… Esta casa sin ti no tiene sentido, mi vida sin ti no tiene futuro. Este lugar es nuestro, me acurruco en la cama, aprieto tu almohada, respiro y siento aún, tu olor… Rezo, hablo, te suplico a ti y a todos los santos que por favor, por favor, sólo déjenme decirle adiós…  

Qué soledad más oscura… qué tristeza más dolorosa… me muero día a día, me consumo en los recuerdos, me ahogo en el ayer y no quiero despertar.

El silencio de la casa entremezclado con cada golpe que da aquél reloj, un sonido casi apagado y que por momentos, parece que desea detenerse…

No puedo… lo he intentado, lo intento… pero no, me faltas tú, amor eterno, nos juramos compañía pero jamás, nunca jamás nadie me dijo que te irías así, sin decirme ni siquiera adiós. Me he entregado en cuerpo y alma, eras mi mitad, mi vitalidad se entremezclaba con la tuya; éramos amigos, pareja, novios, amantes, fieles, el uno para el otro…

Estas paredes, los cuadros, la cama… todo en absoluto desierto. Camino por cada rincón y aún, siento que respiras. Me iba a la cama, me arropabas y eras tú quien apagaba la luz, nos decíamos hasta mañana sabiendo que un nuevo día comenzaba… Cierro los ojos con fuerza, intentando sentir que todo esto es un sueño, un terrible sueño…  pero no, la realidad es que te has ido; la realidad es que aquella mañana, como tantas, fui a la cocina, preparé tus tan amadas tostadas y el té, abrí las cortinas, dejé que el sol me de calidez en la cara y fui a buscarte…

Sólo me queda el feliz recuerdo de haberte conocido, los años compartidos, las fotografías, la juventud plasmada en blanco y negro. Si pudiese detener el tiempo… volver a escribir el destino… por qué no me has dejado despedirte…


Qué pena más grande, una tristeza que morirá conmigo. Un dolor inmenso tan difícil de explicar… aquellos que dicen que el tiempo cura creo no han acertado con el remedio… sólo reunirme contigo, volver a abrazarte, reír juntos y acurrucarme a tu lado, eso sería vitamina para el alma, renacer contigo.    

lunes, 23 de diciembre de 2013

El arte: sentimiento, pasión, eternidad


Elevo la mirada…
Posiciono mi cuerpo…
Extiendo mis brazos…
Entrego mi alma…
Penetras por mis oídos y fluyes por mis venas



El silencio se hace dueño de aquél majestuoso teatro, la multitud acomoda sus cuerpos para dejarse transportar a un universo donde la libertad, la imaginación y los sentimientos componen la esencia y la particularidad de aquél bailarín…

Un espacio donde el tiempo pasa a segundo plano, donde el mutismo, la mirada y aquella sensación de experiencia recíproca son invitadas de honor en un presente único e irrepetible. Un lugar donde las paredes claman volver a revivir y percibir, por medio de la danza, lo que sabios han transmitido a través de la música…   

Elevo la mirada, levanto el mentón, siento cómo la música me trasporta a un lugar que no es palpable… un espacio donde no hay tiempo, no hay preocupación, sólo existen melodías y ritmo.

Eres la comunicación más pura y sensible jamás vista… puente de unión entre lo tangible y lo intangible. Puedo, a través de mis sentimientos, permanecer contigo en el escenario, sentirme parte de ese mundo donde tú y la música son los actores que hacen que el arte recobre vida… Ser, en medio de la muchedumbre, el espectador más privilegiado del  “Don Quijote”, “El lago de los Cisnes”, “La Sylphide”, “Romeo y Julieta”, “El sombrero de tres picos”, “La siesta de un fauno”… y muchos más donde genios de la música clásica han entregado a la humanidad, tesoros que hoy; a través de tus movimientos, gestos, ritmo y amor, vuelves a resucitar y es aquí, donde el tiempo no tiene valor humano y la muerte no es considerada… Es pura esencia, el arte por excelencia y en su estado más puro…   
       
Posiciono mi cuerpo, me siento partícipe de tus melodías… comienzas a alejarme de este caos, del ahora, puedo sentir cómo dejo de ser yo para ser parte de ti… el escenario, el más absoluto silencio, aquellos cuerpos expectantes, déjame; déjame expresar lo que necesites que manifieste…   

Eres la música escenificada, cada parte de aquella partitura, te apoderas del pequeño mundo que te rodea, sientes el dolor manifestado en la música, la alegría revelada en ella; revives tradición, poetas, artistas; nos ennobleces a un infinito sin preocupaciones, donde la interioridad recobra fuerzas y deja fluir lo que somos; seres absolutos plagados de sentimientos, capaces de expresar y comunicar a través del arte.

Comienzas a exhibirte… extiendo mis brazos. Ven a mí, inúndame de pasión, de amor, de felicidad, de tristeza… llévame contigo, una y otra vez… comienzo a girar, comienzas a revelarte… somos uno, tú mi amada música, melodía de mi alma y yo, tu fiel bailarín… Al unísono, sentimos cómo la muchedumbre nos aclama, observamos cómo emocionamos, no nos detengamos…

Cada vez que el dolor de la música golpea en tu cuerpo, recordando aquél músico que compuso tan esplendorosa melodía, las veces que saltas, giras, vuelves y recorres cada parte del escenario inmortalizando aquellos tiempos de paz, alegría, guerra, sufrimiento y felicidad de siglos y siglos, no hay distancia alguna entre mi asiento y el escenario, puedo estar sentado frente a ti, observando, a una distancia diminuta cómo tú, bailarín de pura estirpe y aquella música son cómplices de tan exquisita receta artística.

No hay sensación más placentera que ser tu amiga íntima… déjame conquistarte, tu dulzura y serenidad me hacen ser quién soy, eres imposible de olvidar, eres única, te entrego mi alma, haz de mí lo que desees… ven, bailemos… Soy tu fiel bailarín y tú; tú, mi música amada…

Te mereces las lágrimas de emoción que brotan de la muchedumbre, eres dueño del silencio y de la unidad depositada en este instante, has logrado establecer un vínculo entre el compositor, la música y tú… Hemos estado aquí, sólo en cuerpo… pero allí, encima del escenario como burbujas flotando al ritmo de la música, sintiendo el miedo, la soledad, la felicidad, el dolor…


Eres mi dulce e infinita compañía… eres quien me deja expresar lo que siento. Penetras por mis oídos y rápidamente corres por mis venas… Me dejas comunicar, significar, fluir… Me ayudas a detener el tiempo, abrazar el universo, conquistar el presente, acariciar el infinito, contactar y vivificar a sus  intérpretes…


Las luces se apagan, el telón se cierra, el caos y el ruido vuelve a lo cotidiano… Por unos minutos pude escuchar, observar, palpar y sentir la verdadera esencia del arte… Aquí tu fiel espectador.


Las luces se apagan, el telón se cierra, la música ya no suena… por unos minutos fuiste mi eterna amiga, dueños de siglos y siglos, hemos dialogado con grandes maestros, pude acariciar la suavidad de tu energía,  hacer material lo etéreo, ser canal de tan espectacular mensaje… Déjame continuar siendo quien propague el arte puro… 
Aquí, tu fiel bailarín.       

lunes, 16 de diciembre de 2013

Navidad: la acción siempre es la misma…

El murmullo de los villancicos comienza a despertar… La tradición, la enseñanza, los sentimientos y a veces, la “obligación” me hacen desarmar aquella caja que año a año se envuelve según sus categorías: luces, bolas, pesebre, varios… La acción siempre es la misma…

En aquél entonces, cuando no participaba tan solo miraba y ni siquiera llegaba a colocar la estrella final. Aquella vez, cuando preguntaba si podía ayudar y ya no mirar… Aquella vez cuando hacíamos el pacto: yo lo armo, tú lo desarmas…. 

Otras tantas veces donde la pregunta era… ¿en qué lugar lo pondremos este año? ¿Al lado del mueble, junto al sofá, cerca de la ventana?... ¿Este año jugamos con el rojo, el plateado?

No lo puedo evitar… si bien la acción es la misma, la sensación y las emociones. Cuando me plateo por qué festejo la navidad; más allá de su tradición cultural y religiosa, sé que lo hago porque creo firmemente en el don de la palabra, la confianza, en las ganas de reencontrarme, en la llamada telefónica que me llena el tanque de afecto y me empuja a nuevos cambios… Porque sé que no somos eternos, que pasamos un tiempo y sólo dejamos un recuerdo…

Sentarme a contemplar aquellas figuras diminutas que año a año salen del armario para estar algunos días como actores del momento, me humedecen la verdadera esencia humana. ¿Qué poder tienen sobre mí? ¿Por qué,  si la acción es la misma?

De repente, sin querer o sin saber o, a lo mejor, queriendo y sabiendo, el sonido del reloj se hace único testigo de ese momento corto e intenso… aparece aquél villancico de la infancia, me observo y sonrío, me alegro por los que estaban, traigo al “aquí y al ahora” a los que se me han ido… puedo alcanzarlos con mis manos, abrazarlos y permanecer un instante… el tiempo que el reloj me lo permita.

Puedo disfrutar de mi pequeñez, de mí mismo y de los otros. Puedo pedir perdón olvidando lo pasado, dejando los rencores, te puedo mirar a los ojos y contagiar con la intensidad de la vida…

Aún puedo sentir el aroma que adentra a lo más profundo de mí… Hacerme pequeño y observar cómo otros extienden sus manos para colocar los adornos en el árbol de navidad… Puedo permanecer un instante al lado de aquél que luchó, me educó y a su manera me dijo lo que es la vida y cómo hay que vivirla… puedo, en este instante de recuerdos y alma húmeda, contemplarte, volver a mirarte y poder reírme contigo.

Es absurdo evitar que el alma no manifieste sus deseos y sus reminiscencias, es maravilloso saber que nadie se aleja de ti mientras tus recuerdos siguen allí… es extraordinario sentarse a contemplar y que cada lágrima que nace y se desliza sea porque el alma goza, canta y sonríe.

Qué dulce es la vida cuando te permite una segunda oportunidad, cuando te das cuenta que la equivocación es parte de la cotidianidad, que el fracaso y los errores son trozos de lana que sólo con paciencia y delicadeza se desenredan… Qué sabia es la naturaleza humana cuando el gesto, la mirada, el roce, el abrazo y el silencio son lenguajes únicos y oportunos que ayudan a expresar y transmitir lo que la palabra no puede porque carece de significado…

La acción es la misma… desarmar la caja del árbol de navidad y todos sus añadidos… El lugar es diferente. Las circunstancias son únicas. Esto es el verdadero significado que le atribuyo a la navidad: adaptarnos al tiempo y comprender que algunos se van… otros vienen;  recordar para no olvidar, para sentirse vivo y reír desde dentro; emocionarse por lo simple y lo sencillo; confiar en quien tengo al lado y ayudar cuando puedo hacerlo; olvidar aquellos “nudos” sin sentido, aquellos “trozos” de lana enredada para seguir tejiendo; perdonar desde el alma y con un abrazo; sentir que la vida avanza, que continua y que nos invita, día a día, a darnos la mano y disfrutarla.

Los villancicos ya han dejado de sonar… Las luces dentro de poco se apagarán… el árbol, el pesebre y todos sus complementos volverán a su destino. La acción es la misma. Pero ojalá; ojalá que algo diferente despierte en mí, que esta Navidad sea, además de recuerdos y copas elevadas, risas, tristezas, reencuentros, pérdidas, cambios y proyectos unas fechas para saber quién he sido, cómo soy y hacia dónde tengo que ir… 


viernes, 16 de agosto de 2013

Antes: Vocación… Hoy: Empleabilidad

Atrás quedó la ilusión de pensar: ¿qué estudio? ¿Qué me gusta? ¿Dónde puedo ser más profesional? La llamada vocación al estudio: seré médico, periodista, abogado, enfermero…

Atrás quedaron las ilusiones y los sueños de convertirse en el discípulo de aquél que nos ayudaba a emprender el rumbo de nuestra vida: “de mayor quiero ser cómo él”.

A la tan esperada y, a veces temida frase: ¿qué estudio? Llegan los miedos, las decisiones, la búsqueda de lo que más salida laboral tiene… Para algunos, sólo cuestión de suerte…. Para otros, sólo cuestión de “networking familiar o de amiguismo”, lo que sea pero encontrar el rumbo a la profesionalidad…

Hoy, una situación algo particular… evidentemente la mediocridad sigue siendo una de las carreras más afortunadas para una “elite” acomodada…
Para ser médico, abogado o profesor debes pasar por pruebas que unos pocos pueden acceder… pero para llevar un país adelante o tomar decisiones dentro de un parlamento sólo es necesario el “enganche”…
 ¿vocación?

La realidad es:

-Empresas posicionadas a nivel internacional –aprovechándose de la actualidad- buscan becarios con excelente dominio de idiomas, nivel avanzado de ofimática y si posees experiencia –aunque seas becario-, mejor… Un trabajo que en su tiempo era para adquirir profesionalidad, empaparte de grandes empresarios, comenzar a mamar la misión y cultura empresarial… 

En la actualidad, Becarios que, traducido a la jerga: Empresas que buscan trabajadores para llevar una acción adelante sin importar las condiciones, pagar lo mínimo y con un horario laboral como una persona con contrato indefinido… ¿vocación?

-Palabras rimbombantes y decoradas al muy estilo inglés… Trabaja desde tu casa, sin horarios, con tus capacidades… Todo para decir: tendrás un contrato mercantil en el que si no vendes no cobras… y por cierto, ¡páguese su seguridad social y conviértase en autónomo!… Un contrato y unas condiciones donde ya no eres "gasto" sino verdadero instrumento de generar dinero...

-El doble juego de: cómo ser un buen emprendedor… te ayudamos con subsidios para que comiences a lanzarte a tu pequeño proyecto… JAMÁS lánzate al proyecto y un grupo con alto poder adquisitivo te sustentan… La facilidad no se gana pero siempre son las trabas y la desmotivación.

Ayer –y las comparaciones son odiosas- podías tener perspectiva de futuro dentro de una Empresa… Comenzar como Becario, conocer la Organización, dejarse guiar… Podías pensar en una carrera profesional, hablar con tu jefe para realizar juntos una vida laboral donde crezcas como persona y como profesional… un bien para ambos: a más profesionalidad más rendimiento laboral. 

Hoy, sólo piensas en “gano poco, hago muchas horas, tengo miedo pero… tengo algo”: ese algo se llama trabajo.

¡Qué triste realidad! dónde unos pocos pueden jactarse de decir: “trabajo de lo que amo; amo mi trabajo”. Si estudias una carrera donde inviertes años en empaparte de conocimientos juegas con dos cartas: la suerte o el “enganche”… Si no estudias juegas con las mismas cartas… porque la mediocridad sigue reinando en la mente pensante de aquellos que dirigen un país, una empresa…

Con esto no quiero decir que estudiar o no estudiar son las mismas aguas que finalizan en el río –aunque… me lo planteo- pero sí, muchas veces te hace volver a tu juventud y cuestionar: ¿Habré estudiado lo correcto? ¿Me he guiado por mi vocación o simplemente por la realidad del momento? Y te cuestionas por los errores de otros: ¿Seré yo empleable?

Y aún más… Algunos dicen: el futuro es el mundo digital…. Otros: ofrecen cursos para desempleados que se encuentran al borde de la desesperación.  

Jamás te dirán: a) Realizas tranquilamente el curso; b)  Consigues un buen puesto laboral y; b) Pagas… ¡NO!, ¡JAMÁS! Es a) Pagas –obvio, con el descuento por ser desempleado-, b) Realizas  el curso y, c) Conseguirás trabajo, pero luego…. Aunque lo mejor aquí es decir “ a lo mejor conseguirías un trabajo a largo plazo…

Por si no es poco, y te adaptas al mundo digital tienes muchas Webs que ofrecen la oportunidad de buscar empleo… Subes tu CV + foto y envías a Empresas… ahora bien, si pagas, apareces primero… Es decir, pagas para que alguien del otro lado, haga clic en su ordenador para ver tu foto + CV antes que muchos más… o sea, una criba paga… ¿enganche?

Y si consigues llegar a la tan deseada “entrevista”, haber sido “pre-seleccionado” y la muy culta y amable Responsable del Departamento de RRHH (Selección) te dice: ¿Por qué esta empresa? Se despierta lo que llevas dormido y dan ganas de contestar: “Señora, ¿usted no es miembro de esta sociedad? Lo que busco es un trabajo…. Ser empleable… pertenecer al mundo de los "suertudos"… aunque abres los ojos y le pintas una realidad al más estilo Picasso: todo está en los detalles. Quien quiera entender, que entienda… 

A veces, es muy complicado ponerse en la piel del otro… si miramos a nuestro alrededor nos damos cuenta de esta cruda realidad… Personas con mucha experiencia sin trabajo; personas con poca experiencia pero con grandes carreras sin trabajo; personas con o sin, da igual… porque al final no tienen trabajo.

Lo que más me produce rabia –y porque también soy humano- es el aprovechamiento, colgarse de políticas injustas y no defender la dignidad del trabajo y de los trabajadores. Al final todo es política… mediocridad y bolsillo personal… Puestos acomodados, amiguismos y las capacidades y competencias quedan para un segundo nivel.

Claro está que algún "inteligente" con su bendita ideología puede tacharme de necio, revolucionario, injusto o alguna palabra adecuada a su uso habitual: porque es fácil plantear una teoría y dar soluciones cuando jamás ha sido mojado.

En fin, vivimos en un mundo de continua lucha… de superación. Donde debemos reciclarnos, adelantarnos a lo que nos dicen y sobre todo: luchar por lo que nos pertenece. Aplaudir a quien reclama lo justo, ensalzar a los que miran y velan por los otros… Pero también debemos señalar al injusto, al que promete y no cumple… y no olvidar. 

viernes, 2 de agosto de 2013

El mundo del revés


Actualidad... 

-Argentina: Cristina Fernández… Una guerra entre la Iglesia argentina y duras acusaciones. Hoy, en su nueva campaña política, el Papa (su fiel enemigo) junto a ella y él regalándole zapatitos para su nieto.

-Italia: Berlusconi. Resulta que con la edad que tiene puede mantener sexo desaforadamente con chicas menores… Tiene la mejor inteligencia de hacer fraude a su país… pero, no irá a prisión por su EDAD.

-España: La hija del Rey tranquilamente se ha ido a Suiza. Cansada de cámaras y periodistas ha decidido así, tan rápidamente pedir a La Caixa un traslado… al país más rico de Europa. Es decir, ella tiene el privilegio (con un marido presuntamente corrupto) de cambiar las veces que quiera de residencia… ¿cómo lo ves?

Un mundo dónde la mediocridad es un valor que hay que tener en cuenta…

Un mundo en el que unos pocos piensan en su bolsillo y en su calidad de vida. 
Da igual que mujeres que han trabajado toda su vida hoy, estén mendigando para comer… 
Da igual que familias enteras se vayan a la calle por no poder pagar sus hipotecas. 
Da igual que una anciana no tenga donde ir y se muera como un animal… 

Todo da igual… La pobreza, la desigualdad social, la corrupción, la falta de sanidad, la falta de educación…

Mientras millones de familias en el mundo intentan llegar a finales de mes y poder darles de comer a sus hijos; millones de políticos piensan en cambiar sus coches, lujosas casas y peleas ridículas para subsistir en el poder… Anteponiendo sus absurdas y “oscuras” ideologías ante lo prometido, jurado y dando valor a una Democracia... 

Mientras miles de niños y ancianos son abandonados,  verdaderos mediocres deciden si es moralmente bueno o malo que una pareja gay tenga derecho a la adopción… Personajes ridículos que se creen que con un traje oscuro y una corbata a juego pueden decidir por los otros… esto no es democracia, esto es “ideología barata, mediocre y caduca”.
    
Vivimos en un mundo donde la mediocridad es elevada, ensalzada,  la inteligencia aplastada, machacada;  vivimos en un mundo donde estamos contagiados por algunos y vencidos por el miedo, el “no me meto”… todo nos da igual… hasta que no me toquen mi parcela.

Nos da absolutamente igual que un país construido por todos esté en manos de un obtuso mental  que no tenga respuestas para la situación actual… mientras cuatro mendigos políticos defienden su postura mirando, obviamente, su propio bienestar… parece ser que Maquiavelo estuviese dominando la situación desde el más allá…

Nos da totalmente igual que haya millones de pobres; individuos que se dejan el pellejo en cada trabajo… porque sólo pienso en mí y nada más que en mí... 

¿Qué pasaría si los curas y monjas tuviesen hoy un contrato mercantil? Cobras estimado Sumo Pontífice si produces… Querida Hermana, cobrará su incentivo el día que traiga fieles a misa…  Estimado Monseñor, a partir de este momento, además de dar misas e intentar llevar sus ideologías religiosas a todo ciudadano deberá pagarse de su propio bolsillo la seguridad social… ser un autónomo más, pagar su alquiler, la luz, el agua y las compras en el supermercado.

¿Qué pasaría si los polituchos sólo cobrarían mil euros al mes? Se terminan las dietas y dinero que va y  viene… A partir de ahora mandará a sus hijos a colegios públicos, comprará  ropa en Zara y H&M, viajará en Tren, Metro y autobús…

¿Qué pasaría si aquellos que tantos gritan que la homosexualidad es una enfermedad su hijo / hija se declara abiertamente gay?


Mientras no salgamos de nuestras comodidades y, por un día, nos pongamos en la carne del otro… seguiremos en un mundo mediocre.

viernes, 31 de mayo de 2013

Melodía… la esencia de la vida

Te canto Vida: dejo que me eleves y lleves a lo más profundo de tu sabiduría….

Entre mis manos amaso y deshilo el rollo que me has dejado… Comienzo a tirar; se enreda, desata, ajusta y desajusta… vuelvo a intentarlo. 

Te paralizas vida, me golpeas como el agua sacude a sus piedras, me mareo en tan gran caos y tumulto, siento la más absoluta soledad…  Inmensas ganas de llorar, me duele el alma, el corazón, necesito abrazarte, quiero amarte y anhelo aferrarme a tu extraordinaria sapiencia…

Te canto Vida: quiero que me empujes, reconduzcas y experimentar el sabor de la felicidad que dejas compartir…

Sigo siendo el mismo niño con miedos y temores, me encuentro entre la puerta de lo habitual, lo rutinario y aquella que invita a lo desconocido, lo novedoso… Algo me incita a arriesgar, a apostar… al final el fracaso es la esencia de lo intentado y la mediocridad el descanso eterno de quien no tiene el coraje ni las ganas de seguir tu camino: luchar…

Te canto Vida: quiero dejar atrás lo rutinario, lo insignificante, darme cuenta que un minuto es medio siglo, una hora la vida entera, que las palabras son construcciones y que los hechos son marcas, sellos y ganas de seguir construyendo, queriendo, amando, viviendo…

Duele decir “hasta nunca” a quien de pequeño te tuvo entre sus brazos, se sufre al intentar cerrar los ojos y dejar brotar los mejores recuerdos de quien nunca más podrás volver abrazar…

Duele expresar un “hasta siempre” a quien me has puesto en el camino para avanzar juntos, intentar construir un proyecto y por qué no, envejecer de la mano…

Cómo lastima vida apreciar los más extraños sentimientos… como duele sentirte lejos aunque sé que estás cerca… Cómo duele no entenderte… Qué tristeza más extraña es sentir cuando un amigo se aleja, cuando ha decidido tirar de la otra punta del rollo y encauzar su destino hacia otro rumbo….

Te canto vida… Escucho cada melodía, avanzo según su ritmo; me detengo en cada obstáculo…

Me emociono ante lo nuevo, lo inmensamente feliz, lo constructivo y lo altruista…

Cuando vuelven los nudos cierro los ojos, siento el violín en tus manos, acaricio suavemente tu sabiduría y me lanzo a nuevos caminos…

Te canto vida, te canto lo que tú misma me has construido: ritmo, melodía y armonía…