viernes, 31 de mayo de 2013

Melodía… la esencia de la vida

Te canto Vida: dejo que me eleves y lleves a lo más profundo de tu sabiduría….

Entre mis manos amaso y deshilo el rollo que me has dejado… Comienzo a tirar; se enreda, desata, ajusta y desajusta… vuelvo a intentarlo. 

Te paralizas vida, me golpeas como el agua sacude a sus piedras, me mareo en tan gran caos y tumulto, siento la más absoluta soledad…  Inmensas ganas de llorar, me duele el alma, el corazón, necesito abrazarte, quiero amarte y anhelo aferrarme a tu extraordinaria sapiencia…

Te canto Vida: quiero que me empujes, reconduzcas y experimentar el sabor de la felicidad que dejas compartir…

Sigo siendo el mismo niño con miedos y temores, me encuentro entre la puerta de lo habitual, lo rutinario y aquella que invita a lo desconocido, lo novedoso… Algo me incita a arriesgar, a apostar… al final el fracaso es la esencia de lo intentado y la mediocridad el descanso eterno de quien no tiene el coraje ni las ganas de seguir tu camino: luchar…

Te canto Vida: quiero dejar atrás lo rutinario, lo insignificante, darme cuenta que un minuto es medio siglo, una hora la vida entera, que las palabras son construcciones y que los hechos son marcas, sellos y ganas de seguir construyendo, queriendo, amando, viviendo…

Duele decir “hasta nunca” a quien de pequeño te tuvo entre sus brazos, se sufre al intentar cerrar los ojos y dejar brotar los mejores recuerdos de quien nunca más podrás volver abrazar…

Duele expresar un “hasta siempre” a quien me has puesto en el camino para avanzar juntos, intentar construir un proyecto y por qué no, envejecer de la mano…

Cómo lastima vida apreciar los más extraños sentimientos… como duele sentirte lejos aunque sé que estás cerca… Cómo duele no entenderte… Qué tristeza más extraña es sentir cuando un amigo se aleja, cuando ha decidido tirar de la otra punta del rollo y encauzar su destino hacia otro rumbo….

Te canto vida… Escucho cada melodía, avanzo según su ritmo; me detengo en cada obstáculo…

Me emociono ante lo nuevo, lo inmensamente feliz, lo constructivo y lo altruista…

Cuando vuelven los nudos cierro los ojos, siento el violín en tus manos, acaricio suavemente tu sabiduría y me lanzo a nuevos caminos…

Te canto vida, te canto lo que tú misma me has construido: ritmo, melodía y armonía…

lunes, 11 de marzo de 2013

"Hagan lo que digo... pero no lo que hago"

¿Quiénes son aquellos que se creen dueños y señores de manipular e intentar dirigir la conciencia del hombre…?  Por suerte vivimos en un siglo donde la libertad de pensamiento, la capacidad de decisión y el obrar según el criterio personal ayuda a construir…

¿Quiénes son aquellos que señalan con el dedo imponiendo el fuego eterno llamando “viciosos” y “ani-naturales” a personas que tienen otra opción sexual…?


¿Quiénes son los que detrás de un “vestido” rojo, negro con olor a incienso determinan los “puros” e “impuros” de corazón?

¿Quiénes son esos que arremeten contra una persona que piensa, actúa y siente diferente…? ¿Acaso el amor está sellado por una Escritura hecha a semejanza de una institución…? ¿Acaso el amor depende de una ideología? ¿Acaso el hombre debe pedir autorización para amar?

Quiénes son esos que se toman la libertad de decir a vox populi palabras llenas de ira, odio e incluso con cargas traumáticas contra personas que sienten amor hacia otra del mismo sexo; ¡sí! macho a macho o hembra a hembra… Adán con Adán, Eva con Eva... 

Son los que “predican” el amor al prójimo imponiendo sus ideologías, a sabiendas que detrás de ellos pueden manipular y manejar a su antojo a una pequeña parte de la sociedad… Son quienes no comen carne durante los viernes de cuaresma para rememorar lo que su “antecesor” hizo por “nosotros”… Son quienes piden dinero para elevar una intención al cielo para remover el alma de un ser querido del purgatorio al cielo...  

Son los que “taparon” a cientos y cientos de “señores” con vestidos negros que se aprovecharon de la inocencia de almas pequeñas… personajes que fueron llevado a lo más alto de los altares para ser “venerados” por quienes comparten una aberrante ideología destructiva y separatista. Personas que actúan siguiendo renglón a renglón una escritura manchada de mentiras, traiciones, manipulaciones e intrigas… 

Personas o personajes que saben los 10 mandamientos a la perfección pero a la hora de llevarlo a la práctica es más fácil que hagan lo que digo pero lo que hago... 

Son personajes rodeados de lujos, anillos dorados, palabras rimbombantes pero con escasa mirada a una sociedad que detesta sus discursos medievales. Son señores feudales (término que aún en ellos permanece intacto) que intentan administrar a un pueblo; un pueblo que es libre, carismático, “moderno” y por qué no, metrosexual… 
Un pueblo que no sentencia por condición sexual; un pueblo que evoluciona siguiendo un principio: el altruismo. 
Un pueblo que no lapida a una mujer que, luego de haber sufrido una violación, aborta porque su trauma no la deja vivir… Una mujer que necesita la “mano de todos” y no la espalda de “algunos” con la dura sentencia divina: el infierno.

Son ancianos secos de corazón, desenamorados de la persona humana importando más la ideología y las ansias de poder. Son seres carcomidos por el odio y la soberbia, por lo que ellos llaman: los pecados capitales. 

Son seguidores de estos señores, algunos “fanáticos”, cegados por la moralidad y las virtudes humanas… ¿cuáles?, aún no lo sé… Supongo que para ellos un homosexual no es virtuoso… no tiene “derecho” (porque ellos lo establecen) a entrar en el Reino de los cielos… Una prostituta, que por obligación tiene este trabajo para llevarles a sus tres hijos un plato de comida, no es bienvenida a la Santa morada del Señor. Un divorciado vuelto a casar con una separada jamás podrá (según los sabios señores de la Virtud) llegar a ver la Luz…

Son “fanáticos” dispuestos a dejar lo humano por lo trascendente, lo palpable por lo invisible. Son personas capaces de pedirle perdón a un cura detrás de una pequeña rendija porque han pecado con sus pares pero incapaces de mirar a los ojos y asumir la responsabilidad... porque es más fácil repetir palabras mirando a las nubes y a estatuas ensangrentadas que a la mirada triste de quien tengo al lado… porque es fácil elevar al aire una oración por los más necesitados sabiendo que a las palabras se las lleva el viento, que extender una mano y dar el codo si es necesario…

A lo mejor para ellos soy un pecador, un blasfemo, un ser con el alma viciada, una persona que aún no ha encontrado la luz divina… A lo mejor para los “fanáticos” soy un absoluto hijo del demonio. Puede ser… algún día, en el más allá, pagaré lo que sea necesario, quemándome en el fuego del infierno junto a los ángeles caídos.

Seguirán siendo señores con vestidos de colores (según su estatus), fanáticos, seguidores de pura ideología… Algunos algo liberales (los menos y más silenciados); otros más ortodoxos (firmes con las Escrituras y la Tradición)… Mientras haya extremo habrá vida.

Seguiremos siendo críticos, amantes de las verdades, capaces de aceptar, de tolerar pero jamás de callar… Alzaremos la voz cuando se ofenda porque una Institución también debe respetar la libertad de los otros… ¡Eso que quede más que claro!

domingo, 27 de enero de 2013

Señores políticos


A quien corresponda,

Señores de la política. Muy señores míos, antes de comenzar quisiera pedirles disculpas por mi redacción ya que no suelo escribir mucho. Mi profesión es ser mamá y ahora, abuela.

He dado muchas vueltas antes de comenzar a escribir ya que no sé cómo expresar lo que deseo en un papel… Ahí va:

Soy madre de seis hijos, dos mayores y los otros cuatro aún tengo que enseñarles muchas cosas, espero la vida me dé esa oportunidad. También soy abuela de mellizos. Por desgracia mi marido me ha dejado; hace tres años, trabajando para traernos algo de comida, se ha caído desde un edificio en construcción. De aquél día en que mi marido nos dejó ya no sé lo que es ser feliz… Todas las noches lo sigo esperando, miro su foto y le ruego que bendiga a su familia…

 Actualmente me levanto todas las mañanas a las cinco para ir a trabajar. Preparo café, los coloco en termos y en cada parada de autobús intento ganarme un poquito de dinerillo… Hay veces que salgo muy satisfecha, puedo comprar dos barras de pan y la medicación de uno de mis hijos: el menor es asmático. He ido a la seguridad social pero entiendo que todos estén tan ocupados, nunca me han atendido. Claro está que aún hay gente más necesitada que yo.

Luis y María, los dos mayores han dejado sus estudios para ayudarme. Él tiene 19 años y se recorre toda la ciudad en búsqueda de trabajo… Actualmente está trabajando como mecánico. Le pagan por objetivos (así me ha dicho). El dueño del taller le explicó que le paga cuando un cliente sale satisfecho y que los primeros seis meses serán prueba así que no tendrá contrato. ¡Dios quiera le vaya bien y su jefe esté contento!

María tiene 18 años, es la madre de los mellizos de 2 años y sigue buscando trabajo. Su sueño era ser Maestra de niños con problemillas pero no ha podido aunque dijo que cuando tenga trabajo terminará sus estudios. Ahora sigue buscando y criando a sus niños ya que su padre dijo que no estaba preparado y nunca más apareció. La pobre tiene muchos dolores de espalda, al no tener dónde dormir nos apañamos y utilizamos cartones como colchón.

Señores míos, cuando era joven mi madre siempre me decía que tenga muchos hijos, que les dé la mejor educación y los valores de la vida… Cuando nos casamos y al tiempo llegó el primero, tocamos el cielo con las manos, supe que la felicidad es aquello que deseas…

Qué he hecho de injusto para vivir esta cruel realidad. A los 68 años tengo que abandonar mi casa porque no la puedo pagar… Camino más de 15 kilómetros al día para poder ganar 3 euros (a veces nada), escuchar en el silencio de la noche el llanto de mis hijos y las preguntas que no sé qué responder: Mamá, ¿Por qué vivimos así? ¿Por qué comemos sólo pan? Por qué... eso me pregunto yo, por qué.

Señores políticos, sé que su vocación es estar allí… ayudar a todos por igual. Supongo que cada noche al irse a dormir se preguntarán: ¿He hecho las cosas correctas? Sé que aquello que uno sueña de pequeño, que añora de joven se llama vocación. Yo tuve la vocación de ser madre… cada día aprendía, me preocupaba, dejaba mi vida por ellos… porque sabía que el futuro me regalaría grandes personas: con una vitalidad que sólo sus padres pueden empujar a hacer realidad… y es ahí cuando puedes respirar profundamente y decir: gracias..

Poco a poco me apago… La salud no me ayuda, la soledad creo que es la enfermedad que más se apodera de mí… aunque no hay tiempo para llorar, mis energías están puestas cada día en sacar a mi familia adelante.

Vivimos en una casa que no es nuestra… Ni siquiera sé de quién es. Dormimos en colchones que otros ya no utilizaban… Hay una palabra que siempre he escuchado y hoy me hago propietaria: Dignidad.

Señores políticos, hace mucho tiempo que ya no tengo alma. Me he convertido en una mujer sin lágrimas. En una anciana que no se morirá hasta que sus hijos estén preparados para luchar contra una vida que se empecina en dar piedras, troncos y espinas.

Redactaba esta carta para pedirles que cada noche, al irse a dormir, abran sus mentes… piensen que en esta tierra hay muchas Juanas… hay muchas como yo que tenemos hijos, que nos vamos a dormir con el estómago vacío, que somos madres por vocación, al igual que sus mamás…

Señores políticos, si esta carta llega a sus manos recuerden una palabra: Dignidad.  

Muy atentamente,
Juana
Madre de una familia  

P/D: Supongo que ser político es como ser mamá: El tiempo es la dedicación al otro…

jueves, 24 de enero de 2013

Aún...


Aún sigo amándote… He luchado contra todo para olvidarte, imposible.
Muchos son los recuerdos y sentimientos.  He intentado arrancarte pero no puedo.
Ordeno a mi corazón que deje de llorarte pero sigue envejeciendo por ti.
Ruego a la vida me devuelva tu amor y el cielo se apiade de mis plegarias. 

Muchos años han pasado, la esperanza sigo en pie, algún día volveré a tocarte…
Inmortal será mi alma para reencontrarme con tu amor y descansar junto a ti.
Ojalá el destino sea sabio, nos una en el camino, prometo sino desafiar a la muerte.

Regálame un último beso, alimenta mi ilusión, sacia mi sed con tu amor… 
Entrégame tus abrazos, sólo por un instante. Déjame decir un último: ¡Te quiero!
Grandes e infinitas son las gotas de amor que jamás vaciaran a mi alma.
Regálame una palabra, hazme creer que serás para mí… aunque sea: ilusión.
Entrégame tus labios. Seca mis lágrimas esta noche. La soledad será mi amiga.
Sabes que te quise. Que te espero. Que no te olvido. ¿Por qué no has regresado?
Amor mío…
           Caridad te he pedido... 
           Piedad te sigo pidiendo... 
           A lo mejor,  lástima te suplico...    
           Sólo un beso, un abrazo y un último ¡te quiero!
           Aún te espero... 

lunes, 17 de diciembre de 2012

Escribo para no olvidar


Qué sería de mí sin este sol que aún puedo sentir en mi rostro…

Qué sería de mí sin este maravilloso parque, poder aún elevar la mirada al cielo y ver, de vez en cuando, algún pájaro que se digna a revolotear por este jardín.

Qué sería de mí sin mis pensamientos…

¿Se acuerdan hijos míos? Tengo en mi memoria cada nacimiento, la felicidad de escuchar en lo más profundo de mí, el primer llanto y la inmensa alegría de ser madre. Mientras cierro los párpados y entrego mis sentidos a la energía exterior, una vez más mis ojos se llenan de emoción… No dejo de preguntarme si habré hecho lo correcto, si he estado a la altura de cada circunstancia y se he sabido ser madre.

Queridos hijos, hace mucho que nada sé de ustedes… Seguro siguen muy ocupados y progresando en la vida. Por mi parte, todas las mañanas, desde hace seis años lo primero que hago antes de ir al comedor con los demás abuelos es ir a recepción. Cuando la hermosa niña de allí escucha mis pasos se adelanta a decirme: -“Abuela, aún nada… Ya llegará el día, vaya a desayunar que yo cualquier cosa le avisaré…” Me conozco a la perfección cada cuadro que lleva de la habitación a la mesa de entrada, cada día me cuesta caminar pero sé muy bien la cantidad de pasos que hay de un sitio a otro.
 
Queridos hijos, me gustaría contarles cómo es el hotel donde estoy desde hace años, sé que es mucho dinero el que ustedes pagan por mí… me apena ser un obstáculo en sus vidas… Tengo muchas amigas, todas casi de mi edad salvo Ledy, una abuelita de 95 años que me lleva 6 años… Ledy no habla, así que todas las mañanas, eso de las once me acerco a su habitación y leo las cartas que les escribo a ustedes...Ya que no sé dónde enviarlas, las guardo en un sobre y en el remitente siempre escribo “para mis hijos”… luego voy a la habitación donde está Ledy, me siento junto a ella, vuelvo a abrir el sobre y le leo cada día una carta… De esta manera sé que mis palabras no son volcadas al aire y sé que esta diminuta anciana comprende cada oración… Creo que ella me entiende, sólo una vez, hace mucho tiempo vino un señor a visitarla. Desde entonces las enfermeras y yo le damos un poquito de ternura.
  
Hoy estoy sentada en el parque de este hotel.  Algunos abuelos caminan y hablan con sus seres invisibles, otros prefieren sostener sus vidas con un bastón y meditar en el más absoluto silencio. Muchos hacen amistades con las adorables enfermeras que día a día nos cuidan, nos preparan la comida y hasta juegan a las cartas con nosotras.  A mí me gusta esto, sentarme en este banco junto a orquídeas y algunas rosas amarillas, a lo lejos se vislumbra una montaña y cuando asiento mi mirada a lo lejos comienzan a aflorar mis pensamientos.

Qué sería de mí sin mis pensamientos… 
 
Qué magnifica aquella noche donde mi hijo mayor, con tanto sacrificio de su padre, al fin ha sido graduado. Sentía orgullo de tener mi primer hijo con su título, el sacrificio de pagar una Universidad y de trabajar duro todos los días se vio reconfortado esa noche… Me sentía una madre feliz y sobre todo, agradecida.

Qué hermosa aquella tarde del 8 de diciembre donde los dos se turnaban para colocar las bolitas en el árbol de navidad. Intentando colorearlo y darle brillo para que los Reyes Magos se sorprendan y dejen allí muchos regalos.

Aún tengo en mi interior esa duda que supongo, jamás será esclarecida, ¿habré sido buena madre…? He aprendido cada día, intentaba transmitir el sentido de la vida, el aprecio por la sencillez y a sujetarse en las penurias. Vuestro padre y yo hemos dado todo para que aprendan que la felicidad despierta cuando sus ojos se abren, que lo más importante en esta vida es construir y amar…

Queridos hijos… El frío comienza a penetrar en mis delicados huesos. Las enfermeras me dicen que entre a la Residencia, no es hora de estar fuera. A paso lento pero aún con ganas de seguir luchando me voy hacia mi habitación desde mi ventana sigo viendo la misma montaña y cómo el sol poco a poco nos presenta la noche…

Mañana será otro día, a lo mejor, antes de llegar a la mesa de entrada, la hermosa niña me diga: ¡abuela, ha recibido una carta…!

Por el momento, sigo con mis pensamientos…  

viernes, 30 de diciembre de 2011

Elevo la copa por ellos, por ti, por nosotros, por mí…


Esta vez, antes de realzar la copa para decir ¡Salud! y  ¡feliz año nuevo!, dejaré que los 60 segundos previos se vuelvan lentos y “míos”… Ese minuto, será justo el que necesito para recordar lo pasado, permanecer en el presente y lanzarme al futuro.

Por ellos…

Ya nada es como ayer, algunos de mis seres queridos; aquellos que también elevaban su copa para dar inicio al nuevo año y refrescar así el reloj de la vida, esta noche su ausencia y su buen recuerdo dejan un vacío que se transforma en una nostalgia que emana de lo más profundo del corazón de quien escribe. Por cada uno de ustedes elevo con orgullo la copa: ¡Salud! y deben saber que no habrá ni tiempo, ni melodías, ni cantos, ni paisajes que me hagan olvidar cuáles son mis raíces y el por qué de mi propio existir…

La distancia se vuelve triste y aún más lejana… pero la energía del amor tranquiliza la añoranza y hace que los recuerdos se proyecten en una dimensión alcanzable y casi palpable…

Por ti…

Quizá, aquél puente que atravesé una vez, donde la infancia quedó lejana para dar paso a otra etapa de la vida, marcó lo que hoy recuerdo… Cuántas cosas nos da la naturaleza y luego, ella misma sin decirnos, nos obliga a despedirnos. En estos 60 segundos llegaré hasta allí, a ese puente que nunca más he visitado… y ahí mismo elevaré la copa por ti, por aquella personita que un día sin decirnos adiós se marchó para jamás regresar… Cada mañana al despertar, corría hacia tu cama para ver si habías vuelto… así, durante años.  ¡Salud!, te diré… ¡salud! Y que sepas, que aún sigo mirando, ya no hacía tu cama pero sí hacia el cielo en busca de tu estrella preferida.

Por nosotros…

A lo mejor, para algunos de nosotros el año que despedimos haya sido una etapa marcada por momentos amargos, tristes o  desesperantes. Sea cual sea el motivo, que lo amargo quede sólo en una reminiscencia pasajera, que lo triste vislumbre luz e invada el corazón de gotas de felicidad; le de vitalidad y energía para poder, desde lo más íntimo, renacer con una sonrisa… Que el desespero no logre ahogar el paisaje lleno de retoños que podemos cosechar en un futuro cercano…

¡Salud! por nosotros que merecemos un mañana marcado por la esperanza de construir; 

¡Salud! por nosotros que somos capaces de dar a quien necesita sin esperan nada a cambio;
 
¡Salud! por nosotros que hemos aprendido, luego de una etapa de desolación, aridez y llanto, a vivir; a ser feliz, a luchar por lo que queremos y renunciar por lo que no podemos, por lo sustancial y por lo puramente pasajero… 

¡Salud! por nosotros que hemos sido capaces de cultivarnos de cada error, de amar a alguien por lo que es y no por lo que tiene, de escribir lo que emana del alma y no de que brota sólo de la cabeza, de llorar por lo que realmente duele y no por la pena…


Por mí…

Queda muy poco para que las agujas se junten y marquen un cambio de etapa… Sólo faltan unos minutos para que esta copa que tengo entre mis manos se alce y en el centro se encuentre con las demás para desearnos un año cargado de energías positivas y lo mejor de lo mejor para cada uno…

No dejaré de mirarme, de observarme a través de esa copa llena de ilusiones, sentimientos y nostalgia… Seré yo mismo, serán mis órganos, mis pensamientos, mi particularidad quien me diga ¡Salud!, y continúa imaginando, proyectando y amando…

Esta noche, extendamos la mando, elevemos la copa, mirémonos, reencontrémonos y digámonos ¡Salud!, un “Feliz año! repleto de buenas aspiraciones.

Un año donde ellos se den cuenta que lo importante no es aparentar sino  “ser”, que lo fundamental es “amar” y no “caer bien”.

Un año donde tú entiendas que el daño duele, que la competencia envidiosa rompe amistades, donde seas capaz de perdonar, de entender y de ser tú mismo; así tal cual eres, lleno de defectos pero inmensamente rico en virtudes.

Un año donde nosotros podamos aprender de los fracasos y de los errores y ayudemos a que otros no se desvíen del camino, evitemos el sufrimiento innecesario, enseñemos a caminar…

Un año donde seré yo mismo el que escriba mis “momentos”, mis “días”, mis “etapas”… en definitiva, mi transitar por esta vida.

¡Salud a ellos, a ti, a nosotros y a mí!

jueves, 22 de diciembre de 2011

La magia de vivir


Querida vida,

He decidido escribirte estas líneas porque algunos dicen que las palabras escritas son eternas y, que a las palabras pronunciadas se las lleva el viento. Quiero contarte todo aquello que tengo reservado en lo más profundo de mi alma, abrir cada cajón; cada rincón y escribir, tan sólo garabatear… A lo mejor, esto que escribo, algún día, lo vuelva a leer, se lo pueda mostrar a mis hijos, a quiénes comparten las mismas ilusiones, emociones y sentimientos y, tal vez, tengas una respuesta para que pueda seguir por este camino de vueltas y más vueltas.  

Me han contado que el día en que nací ha sido el día más maravilloso de mis padres, que has sido tú la que les has regalado mi presencia, así como mis primeros pasos y tantas cosas que de niño he hecho y que para ellos era motivo de alegría y felicidad… Es verdad, también he sido partícipe de esas alegrías, porque al final, lo que tú siempre has enviado han sido paquetes que contenían felicidad, ilusión y ganas de seguir disfrutando.

Pero mi querida y bien preciada vida, tengo que hacerte preguntas y ojalá, algún día puedas responderme… Seguiré, hasta el fin de mis días esperando a que el cartero traiga una carta de tu puño y letra.

Por qué cuando alguien se nos iba, cuando abandonaba este círculo y el vacío era el dueño de ese espacio que nada ni nadie podrá jamás cubrir; cuando el camino para otros se comenzaba a volver más estrecho y ya nada se podía hacer, cuando un “instante” se ha convertido en el protagonista principal de la historia más triste que nos toca atravesar; los sabios mayores decían: “así es la vida”…

Por qué has permitido que un niño tan indefenso tenga que enfrentarse a la ausencia de felicidad, de sueños por cumplir y de ilusiones infantiles… por qué un muñeco de trapo fue reemplazado tan rápidamente por un pañuelo para secar tantas lágrimas; por qué un señor de rojo que entraba por la chimenea le dejaba regalos a tantos y tantos y este niño sólo recibía un libro de oraciones para rezar por aquellos indefensos; los sabías mayores decían: “así es la vida”…

Por qué en la etapa que iba creciendo, madurando, amoldándome a las cosas que me rodeaban, dándome cuenta de lo importante que era para muchos y esos muchos cuán importantes eran para mí… y dándome cuenta cómo un girasol comienza a ser girasol cuando una mano siembra una semilla, nace su raíz para convertirse en planta y ser la dueña de sí misma, sabiendo que al mirar al sol podrá abrirse y vivir… Por qué en esa etapa tuve que aprender a caminar sólo y madurar sin ser adulto, decidir sin ser capaz de distinguir la sal del azúcar.

Cuántos porqués… Tantas preguntas con una única respuesta: “así es la vida”… Pero claro, al escuchar eso de aquellos sabios mayores, no había cuestionamientos, sólo seguir por el camino correcto y seguir esperando que alguien sea el cartero que diga: carta de la vida.

Aquí estoy, una vez más, contemplando este infinito universo donde la nada se hace mundo y donde el mundo, en su inmensidad se hace individual, donde las preguntas comienzan a tener respuestas y donde aquello que ha sido doloroso se transforma en sabiduría, donde las lágrimas del ayer han sido el crecimiento oportuno de hoy…

Aquí estoy, pero esta vez ya no esperando una carta cuyo remitente seas tú… Ha tenido que pasar mucho tiempo para darme cuenta de las inmensas oportunidades que me has brindado… y que el éxito no es la facilidad ni la respuesta dada, sino al contrario, es buscar, encontrar e interpretar…

Cuando he abierto mi propio sobre y he leído lo que yo mismo me decía, he tenido el momento más inolvidable de mi existir… He tenido imágenes, recuerdos, sensaciones y todo lo experimentado… y ahí estaba la respuesta, siempre estuvo pero claro, no lograba hacer lo que me pedias… ¡vive!

Eso era lo que decías… tantos años han tenido que pasar, tantas generaciones y tanto camino he tenido que recorrer para entender de lo tan significativo que es la respuesta: ¡vive!

Cuán importante fue aquél girasol: aprender a sobrevivir cada día buscando su máxima energía, el sol.

Porque cada respuesta siempre ha estado conectada con la pluralidad y con la positividad… vive, aprende de eso y enseña a vivir… Que ninguna lágrima sea en vano, llora cuando se van, llora por su ausencia pero que sepas que nunca te ha dejado… mientras lo tengas en lo más íntimo de tu vida, más está presente… porque ninguna luz se apaga sin que tú mismo la soples. Claro que duele, porque el vacío duele, el no “estar” entristece pero el saber que la vida se ha compartido enorgullece…

Vive, aprende de eso y enseña a vivir… Que nunca se te olvide el extender y dar la mano al otro… transmite tus energías y que sienta el calor de tus manos, comunica y entrega tus experiencias sino seguiremos en el mundo del avaro y del mezquino.

No tengas dudas en ayudar a quien lo necesita, en entregar tu corazón y tu disponibilidad… Siembra, riega y los frutos que darás te llenaran de satisfacción, emoción e ilusión.  

Vive, aprende de eso y enseña a vivir… Nunca esperes el cartero para la respuesta de tu vida. Eres tú el que tiene para cada situación, cada experiencia y cada momento la magia para actuar…

Nadie le dijo al girasol que mire al sol para vivir… 

lunes, 6 de junio de 2011

Respuestas encontradas

Cuenta la historia que un caminante, un hombre sin rumbo cuya meta era descubrir el verdadero sentido de la felicidad, luego de divagar por pueblos, valles y colinas, se encontró con un anciano que, a diferencia de este, sólo era propietario de un bastón que le daba fuerzas, equilibrio y sostén en la corta vida que le quedaba por transitar… Sin embargo, el viejecito de piel arrugada, manos cortadas por el paso de los años y el aferro al palo que lo soportaba, de mirada penetrante y resplandeciente, observó al caminante y le dijo: ¡Es aquí; es justo aquí donde encontrarás lo que hace mucho vienes persiguiendo! Pero no imites, no preguntes, apártate de esa pesada e innecesaria mochila, ¿de qué te sirve? Cierra los ojos, escucha, siente y verás que desde lo más profundo comienzan a crecer brotes de respuestas y cada día, irás armando pieza a pieza y con el transcurrir del tiempo completarás lo que tanto añoras…

Así fue, con el paso de los años, este caminante ha descubierto y ha logrado armar aquello que un misterioso señor le ayudó a comprender:

Ser feliz es despertar cada mañana y decir GRACIAS, es aprender a quererte, mimarte, abrazarte para poder querer, amar y abrazar…

Ser feliz es mirar al otro con los ojos del alma, sentir empatía y poder transmitir una pizca de alegría, contagiar y motivar…

Ser feliz es dejar que tu interior se pronuncie como un sabio y te entregue las respuestas que más esperas…. Es equivocarse una y otra vez, es comenzar y recomenzar…

Ser feliz es tener lágrimas de alegría, palabras de sabiduría y gestos de humanidad… Es estar con el otro en las buenas y en las malas…

Ser feliz es escribir los buenos momentos, olvidar los malos tragos, dejar atrás los inconvenientes y aprender de los errores…

Ser feliz es desear el bien, decir un “te quiero”, “te necesito”, “te extraño”, “lo siento”, “perdóname”, ser feliz es hacer feliz…

Ser feliz es caminar, andar, correr, es detenerse, pararse, sentarse, mirarse, contemplarse, corregirse y volver a caminar…

Al final de todo ser feliz es eso: vivir la vida paso a paso, disfrutar de los instantes únicos, decirle “adiós” al ayer y “bienvenido” al mañana, es guardar en el corazón cada mirada, cada sonrisa dedicada… es verte al espejo cómo tu cuerpo comienza a debilitarse por el paso de los años… Es cerrar tus parpados y ver cómo en tu interior aún siguen brotando semillas de juventud, de frescura y ganas de vivir la vida…

Cerrado el libro, el caminante observó sus manos ampolladas por el bastón que le daba sostén a su cuerpo, suspiró profundamente y continuó la ruta de su vida…

Allí está, permanece abierto y con ganas de ser escrito, porque este libro aún no ha llegado a su fin.

viernes, 3 de junio de 2011

¡Si supieras!

Cuesta entender, duele comprender y darse cuenta que ayer estabas que te he visto sonreír, gritar, darme esos sabios consejos y yo, muy testarudo y con carácter - casi igual al tuyo-, salía malhumorado e intentaba ignorarte…

Hoy siento el vacío más vacío que la vida me ha presentado… algo que no puedo expresar pero sí vivenciar… levantarme duele, acostarme lastima; caminar y hablar; todo me duele… la vida me duele… Tu ausencia me duele.

No hay palabras ni frases hechas ni eufemismos que calmen y tranquilicen lo que mi corazón está atravesando… El destino, la vida, la naturaleza, el nacer y el morir…

¡Si supieras! ¡No sé, a lo mejor sí!, que al mirar el cielo, al descansar mi mirada en ese mar que no tiene fin, al caminar y llevar conmigo tu imagen; te busco, te hablo… a lo mejor sí lo sabes. Me has dejado vacío, te pienso y mis ojos se llenan de lágrimas, te recuerdo y algo dentro de mí no entiende, no comprende y no acepta…

Intento, cada noche arroparte y atraerte y que aquella sonrisa y mirada no se me escabullen en mis pensamientos sino que sean el presente, el instante y se eternicen en mi andar cotidiano… Nuevamente despierto y mi alma no se cura de tu inaudita ausencia… y me pregunta, una y otra vez, ¿por qué tan amargo y doloroso tiene que ser el paso por la vida? ¿Por qué has dicho “hasta mañana” y ha sido un “hasta nunca”?

¡Si supieras! Lo que te he querido, lo que he aprendido y he heredado de tu paso por esta vida… Pensaba decírtelo, contarte mis andanzas, soñaba con estar a tu lado, compartir alegrías, tristezas, fracasos y abrazos, ¡sí!, esos abrazos que eran espontáneos y daban vitalidad y energía para crecer amado.

Algunos dicen que el tiempo cura y que el dolor se asienta en lo más profundo de nuestro ser… Si pudiese, sólo por un instante girar el reloj y volverlo a aquellas épocas donde reinaba la alegría y la felicidad; si pudiese ser el ladrón del tiempo y robar las agujas eternas para hacerlas humanas, te juro que lo haría… Es que tengo cosas para contarte, muchos abrazos que no he podido darte y que veas, cómo la vida me encauzado, cómo me han marcado aquellos consejos que de niño ignoraba y no aceptaba.

¡Si supieras! Por más que el tiempo se encargue de cubrir con sus instantes lo pasado, que cada día te hablo, te cuento, te recuerdo, sonrío e intento imitarte… Que en mis despertares te digo “buenos días” y en mis noches jamás dejo que te vayas…

Es verdad… ya no reniego ni culpo a la vida por tu ausencia. Ya no está vacío mi interior porque he colocado recuerdo tras recuerdo, todos catalogados y fáciles de encontrar… He logrado entender, con palabras más o palabras menos, aquello que me has transmitido: cuánto más quiero y más bien hago, más me acerco a tu corazón… ¡y lo sabes!

viernes, 27 de mayo de 2011

No sé cómo explicarte, cómo decirte o simplemente qué contarte…

Soy de esos que no logran, quizá por temor o por vergüenza, pronunciar una simple palabra o un breve comentario…

Pero sí puedo transmitir mis emociones, sensaciones y sentimientos con el tacto, con mi mirar y con mi escuchar… No me juzgues por lo que no digo, por lo que no suelo pronunciar o expresar… Sólo déjate llevar, únete a mis energías internas que, con el paso de los segundos, se transforma en un sistema único y difícil de explicar…

Al final, aquello que buscamos explicar, esa definición que tanto deseamos transmitir sólo se vive y experimenta en minutos, segundos, instantes… pero que cuánto más la trabajamos y practicamos más larga y duradera se vuelve…

El amor no se explica, el amor no se define… Se siente, vivencia y mastica.

Cuando estamos juntos y nada invade nuestros pensamientos; porque sólo tú y yo estamos inmersos en ese sistema de amor energético; cuando tu caricia traspasa mi exterior y recorre cada partícula de mis órganos para asentarse y registrarse en mi interior más recóndito; cuando tú cierras los ojos y sientes lo mismo que yo… es ahí; es entonces, cuando podemos decir que vivimos en el mismo cosmos y que estamos enamorados…

El amor no tiene discurso… Nace, crece, madura y eterniza.

El día que sienta que el tiempo ya no es el mismo, que el sol intenta no amanecer para nosotros, en ese momento, cogeré tu mano junto a la mía, volveré a mirarte fijamente como antaño, cerraremos los ojos y buscaremos, no en la culpa ni en los pecados, no en las acusaciones ni en los terceros, sino en aquellas partículas energéticas que tú y yo hemos transmitidos y será en ese instante donde descubriremos dónde y cómo hemos fallado… Sólo ha sido eso, un desliz, una inconstancia pasajera y un “no cuidar” momentáneo… Las agujas continuaran, el sol nuevamente amanecerá para ti y para mí y esta vez, no sólo nos aferraremos sino que también, nos amarraremos al deseo del amor: Cuidarnos…

El amor no se disuelve…. Simplemente reposa.

Aunque no logre ya tocarte, verte o contactar mis labios con los tuyos… cierro mis ojos, aunque me pesan, junto mis manos, ya no son las mismas, están ásperas, arrugadas y más lentas… pero te siento, aún te siento y continuas igual que el mismo día que tu alma se ha unido a la mía… no ha podido amor mío, no ha podido la muerte aislarte de mis emociones, sensaciones y energías… Respiro y huelo tu fragancia, me acaricio y percibo tu piel suave y delicada, cierro mis ojos y ahí te veo…

Perdóname por no decírtelo, perdóname por no expresarte verbalmente aquello que sentía y siento… Aunque si hoy estuvieses conmigo, sería igual… Nos introduciríamos en esa energía cósmica del amor… donde no hay palabras ni lenguaje que transmita lo que sentimos….

miércoles, 16 de febrero de 2011

Alma sana en Cuerpo sano

Siempre dije que la vida, día tras día y a medida que uno va creciendo, te va regalando sorpresas, sólo debemos tomarlas y llevarlas a la experiencia personal.

Al salir de la facultad, mientras hacía tiempo para entrar en mi trabajo, me senté en un banco de la plaza a tomar el sol primaveral y sentir golpear sobre mi cara el aire cálido y escuchar el ruido de los pinos que bailaban incansablemente. A lo lejos, pude ver a una anciana que se acercaba, poco a poco, hacia mí. La acompañaba un perro, que expresaba, a través de su cola, la felicidad y las gracias a su dueña.

La observé: a pesar de su pelo blanco y su bastón, se veía en ella una mujer llena de vida, alegre, transparente… Cuando se acercó, su perrito comenzó a olfatearme: ¡Dino!!! -exclamó la anciana; y, con una hermosa y delicada sonrisa me dice-: ¡Le has caído muy bien!

-Acariciándolo, le contesté: ¡Es hermoso, muy suave y simpático!

-Él es mi única compañía, es mi hijo, mi amigo, es quien me obliga y exige que salga todos los días a caminar y disfrutar de estas espléndidas tardes, de la naturaleza que podemos compartir…

-¡Siéntese! -le dije- Cuando la miré de más cerca, cara a cara, pude percibir su paz interior; sus ojos celestes, brillosos y grandes me conmovieron. Era la abuela más perfecta que había encontrado. Me quedé unos segundos observándola y allí le expresé:

-Usted es muy joven, debería encontrar un compañero que la atienda y la quiera…

Ella con esa hermosa sonrisa y acariciando a su perro me respondió: ¡Oh! No… no… Tuve al lado mío al hombre más maravilloso, al hombre comprensivo y cariñoso, entregué y recibí amor por muchísimos años, fui muy pero muy feliz y aún lo sigo siendo. Tengo tan sólo 81 años, estoy dispuesta a seguir disfrutando de la vida, cada uno debe vivir la vida como un regalo, si el interior está en paz y tiene serenidad, el exterior lo expresa, lo refleja…

-¿Ama la soledad? -le pregunté.

-¡Yo no vivo sola, tengo a Dino!, salgo a caminar, disfruto de mis amigos, de mi gente querida, acompaño a los chicos que realmente viven solos, que no tienen unos brazos que por las noches, les digan que los quieren y puedan recibir el beso en la frente, ¡eso es soledad!

Cada cosa que realizo, cada acción buena que puedo hacer me da vida, me da fuerzas para continuar en este caminar diario. Intento, con lo más mínimo, alimentar mi espíritu. ¿Cómo? Ayudando, extendiendo la mano al que necesita y se siente sólo, a mis colegas, a los ancianos y ancianas que han dicho ¡no! a la vida…

La seguía mirando, no me cansaba de observar sus manos, sus ojos que transmitían una felicidad constante, y entonces le pregunté: ¿Cuál es el verdadero secreto para vivir la vida y que el alma se exprese a través del cuerpo?

Ella respiró profundamente, cerró los ojos, tomó mi mano y me dijo: "Mens san in corpore sana"

Caminarás... trascenderás...

Ángel: Fue la tarde más preciosa, que aún permanece archivada en la caja de mis recuerdos, y, cada vez que la traigo a mis pensamientos, el corazón vuelve a latir con gran entusiasmo y felicidad…

Osvaldo: ¿Qué viviste?, ¡contame, no me dejes con la intriga!

Ángel: Todos tenemos, en la vida, algún momento de felicidad plena. También, pasamos por situaciones duras, tristes y delicadas, es como si te clavaran en el corazón un puñal con mucha fuerza, que te deja sin respiración hasta que comenzás a marearte y, poco a poco, te vas muriendo…

Osvaldo: ¡Es verdad!, en mi caso, yo comparo la vida como un camino hacia el fruto deseado, pero difícil de alcanzar sin antes caer y sin dejar marcas en el camino; señales que sirven para seguir andando y creciendo, pero más que crecer, "aprender a separar las rosas de los cardos…".

Ángel: ¿Cómo es eso?

Osvaldo: Estás caminando muy tranquilamente, nada sucede, nada interesa, sos vos y nadie más, a menudo, caminarás con algunos amigos, con tu madre, o tu padre… De repente, ni cuenta te das; con la piedra más chica que había en ese hermoso y delicado camino, te tropezaste… Menos mal que fue una pequeña y diminuta piedra, y te dijiste a vos mismo, ¡la próxima estaré más atento…!

Sigues andando por ese camino que vas trazando, y esta vez, tu vista se te ha nublado y te golpeaste ya no, con una pequeña piedra, ésta era grande, fuerte, difícil de correr… Estás herido, caminas lentamente, pero por suerte hay gente muy querida que te sostiene y ayuda a seguir andando por el camino de la vida.

Descubrís algo: miras hacia atrás, cuánto has caminado, y pensas en aquéllos que se golpearon, en los heridos y vos ni siquiera les extendiste una mano. Luego, al mirar hacia adelante, podes distinguir el fruto que viniste a buscar, ese fruto que al probarlo te dará la clave para vivir en paz y en armonía, de esta manera, ayudarás, serás solidario con todos, no habrá un "yo personal", seremos un "todo social"… Entonces, entendemos que solos no podemos vivir.

Ángel: ¿Te pasó eso alguna vez?, pregunto porque lo contás como propio.

Osvaldo: Me pasó a mí, te pasa a vos, nos pasa a todos, lo que ocurre es que ni vos, ni yo, somos conscientes del camino que hemos recorrido. Cerrá los ojos, respirá profundamente y sentirás en tu interior que cada cosa, por pequeña que sea, es un momento importante en la vida… ¡sos vos, quien arma el telar, quien le da los colores y la forma!

Me hacés hablar a mí, pero decime, ¿qué te pasó esta tarde? ¿Por qué es la tarde más hermosa que has vivido?

Ángel: Yo vine a este lugar a esperar que la muerte me buscara, que mi bastón fuera entregado a otro que lo necesitase, que mi cama fuera ocupada por alguien como yo.

Pero la vida fue más inteligente, más astuta, no dejó que me llevara fácilmente, y aquí estoy, feliz y lleno de amigos.

Fue la tarde más preciosa, ese día me di cuenta de que si el sol te da calidez y la noche te brinda compañía y serenidad; que si la gente te da simpatía y alegría, entonces, amigo, ¡disfrutá, porque estás vivo! ¡Vivir es conocer y trascender!

Una fantasía que nos toca

En un lejano bosque, donde la fantasía supera la propia realidad, los animales eran dueños de la naturaleza que allí reinaba. Árboles frondosos; plantas de todos los tamaños, cada una dando hermosas y aromáticas flores; aguas claras y con distintas danzas para despertar el entusiasmo de los habitantes.

Como en cualquier comunidad, había un animal a quien respetar. Era la Reina “Hilvana”, una “Jirafa” que pretendía el bienestar de todos los animales del bosque “Amicus”.

Una vez al año, ellos se reunían para festejar la fundación de este hermoso y soñado lugar. Como la tradición lo indicaba, cada uno debía llevar, en nombre de la manada, un signo de su trabajo, para ser entregado a la Reina.

-¡Mis animales más preciados! -expresó la Reina. ¡Bienvenidos! Estamos todos juntos para compartir la alegría que nos une, la fundación de este lugar. No debemos olvidar nuestra historia, ella nos enseña y nos ayuda a construir el presente y vivir en paz y armonía, como nuestra Madre, la Naturaleza, nos enseña.

-¡Sí, claro! -le dijo al oído un elefante a una mona: ¿Por qué no pregunta si nosotras tenemos tranquilidad? Es la típica Reina que no sale a ver la vida cotidiana…

Al momento de presentar los signos, todos los animales se esmeraban en ofrecer a la Reina Hilvana el mejor discurso, de esa manera, ella quedaría sin palabras y tomaría como ejemplo al que la conmoviera.

Se acercó una lechuza, desfilando por el medio de todos, le obsequió un hermoso “ojo de oro”, acompañado de un largo y rebuscado discurso.

-¿Qué inteligente? -acotó un monito-. Esa lechuza debería ser consejera de la Reina.

Luego, llegó al escenario un tigre, quien le entregó, un tapado de animales capturados por ellos, leyéndole un poema y emocionando a todas las hembras del lugar.

-¡Es hermoso! -dijo un hipopótamo-. ¡Qué dichosa es la Reina!

Así fueron pasando distintos animales, elefantes; monos; leones; aves; etc. Cada uno concediéndole objetos con mucho valor y dando discursos preparados con anterioridad, para quedar uno mejor que el otro delante de ella.

Al final, le tocó el turno a la tortuga. Se arrimó al escenario con lentitud y avergonzada le comunicó a la Reina:

-¡Mi Señora Reina!, he visto que los demás animales han entregado a usted regalos muy caros y bonitos, en mi caso, le traigo algo de bajo costo, algo que sin ella no podemos subsistir…

El resto de los animales, riéndose y susurrando entre ellos comentaban: ¿Qué se puede esperar de una simple tortuga?, ¡nada!
-¿Qué me has traído? -le preguntó la Reina.

-Le entrego, en nombre de mis pares, una Estrella de Mar.

Esto desató la risa en el bosque, y la Reina, levantándose, gritó: ¡Silencio!
Sólo esto bastó para que nadie abriera su boca.

-Somos indefensas, incapaces de construir objetos de valor -continuó diciendo la tortuga, avergonzada ante todos-, lo único que poseemos y nos ayuda a vivir y protegernos es nuestro caparazón.
La estrella de mar es nuestra guía, ella nos indica el camino adonde el peligro no existe, es nuestra compañera en las profundidades del océano.

-¡Supongo que la Reina no aceptará eso! -dijo la lechuza que le había entregado el ojo de oro-. Es un horror para el bosque, además, ni hablar sabe.

La Reina tomó la estrella de mar y, en voz alta, les comunicó a todos:

-¡Queridos animales del bosque “Amicus”, no se confundan!, ¿creen que, al decir discursos rebuscados y entregar objetos de valor, la naturaleza los amará más?

¡Quien entrega algo, que lo dé con absoluta sinceridad!